Cine

Por qué algunas películas vuelven al formato casi cuadrado de la Academia

Las franjas laterales de ciertas películas no son un fallo: el formato 1,37:1 nació con el cine sonoro y hoy vuelve como una decisión expresiva.

Pantalla de cine panorámica con una imagen casi cuadrada y franjas negras laterales

Cuando una película moderna aparece con dos franjas negras a los lados, alguien suele buscar el ajuste del televisor. Sin embargo, muchas veces no hay nada que corregir. La imagen se ha compuesto en una proporción próxima al cuadrado de manera deliberada. Es el llamado formato Academia, una relación de aspecto de 1,37:1 que dominó buena parte del cine clásico y que algunos cineastas contemporáneos han recuperado por sus posibilidades visuales.

Por qué regresó el formato 1,33:1

La relación de aspecto compara la anchura y la altura del fotograma. El cine mudo utilizó de forma habitual una proporción aproximada de 1,33:1, equivalente al conocido 4:3. Con la llegada del sonido óptico, una franja de la película tuvo que reservarse para la pista sonora y la imagen disponible se estrechó. La industria reajustó el encuadre y, en 1932, la organización profesional que hoy conocemos como SMPTE adoptó 1,37:1 como proporción de referencia. La definición de la National Film and Sound Archive australiana conserva las dimensiones de cámara y proyección de aquel estándar.

Del estándar a la elección

En los años cincuenta, la competencia de la televisión aceleró la expansión de formatos panorámicos. La pantalla ancha ofrecía una experiencia que el aparato doméstico cuadrado no podía reproducir y terminó convirtiéndose en la norma comercial. Desde entonces, usar 1,37:1 dejó de ser una obligación industrial y pasó a funcionar como una elección que el espectador percibe.

Un encuadre más alto puede favorecer cuerpos completos, rostros, techos y espacios verticales. También concentra a los personajes y reduce el paisaje lateral, de modo que una habitación puede resultar íntima o asfixiante. No existe un significado automático: el formato no vuelve triste una escena ni convierte una película en antigua. Su efecto depende de la puesta en escena, las lentes, el movimiento y el montaje.

Qué implica para rodaje y proyección

El British Film Institute ha señalado usos modernos muy diferentes, desde la precisión geométrica de El gran hotel Budapest hasta el blanco y negro de Ida o la cercanía social de Fish Tank. En cada caso, la proporción dialoga con el tema y no se limita a imitar una reliquia. El contexto se amplía al leer Los Oscar 2026 coronan Una batalla tras otra y confirman una temporada internacional.

Las franjas también conservan

Mostrar una película antigua en una pantalla panorámica obliga a elegir. Se pueden mantener franjas laterales, recortar la parte superior e inferior o deformar la imagen. Solo la primera opción conserva íntegro el encuadre original. El Archivo Nacional de Estados Unidos recuerda que las colecciones cinematográficas reúnen muchas proporciones y que identificarlas forma parte de una reproducción responsable.

Por eso las barras negras no pertenecen realmente a la película: son el espacio que queda al adaptar dos rectángulos distintos sin sacrificar información. Ese margen discreto cuenta una historia técnica y estética. Antes fue la solución para acomodar sonido; ahora puede ser una herramienta para dirigir la mirada. El formato Academia demuestra que, en cine, hasta la forma del marco tiene memoria.