Derechos y mercado

El acuerdo de Anthropic con los autores no resolvió la gran pregunta sobre la IA

Un acuerdo de 1.500 millones de dólares compensa la obtención de libros pirateados, pero no convierte en universal una decisión sobre el entrenamiento de IA.

Libros y documentos judiciales ante un sistema informático de inteligencia artificial
Imagen: edinburghcityofprint CC BY 2.0

El 25 de septiembre de 2025, un juez federal de California aprobó el acuerdo de 1.500 millones de dólares entre Anthropic y un grupo de autores. La cifra convirtió el caso en un hito del mercado editorial, pero su significado se pierde si se resume como una simple victoria de la empresa o de los escritores. El litigio separó dos actos distintos: entrenar modelos con copias de libros y reunir una biblioteca central a partir de descargas pirateadas.

La procedencia de las copias cambió el caso

La demanda, conocida como Bartz v. Anthropic, fue presentada por los autores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson. En junio, el juez William Alsup consideró que el uso de obras para entrenar los modelos, en las circunstancias examinadas, era transformador y podía encajar en el fair use estadounidense. Al mismo tiempo, concluyó que descargar millones de libros de bibliotecas piratas para conservarlos en un repositorio general no quedaba justificado por ese propósito.

El matiz central estaba en cómo llegó cada libro a la empresa. La orden distinguió la digitalización de ejemplares adquiridos legalmente de las copias obtenidas en repositorios ilícitos. Según la documentación judicial posterior, el fallo favorable sobre el entrenamiento no borraba la posible infracción asociada a la creación de la biblioteca pirata.

Un precedente económico con límites jurídicos

Esa separación impide extraer una regla tan amplia como “entrenar IA con libros siempre es legal”. El fair use se analiza caso por caso mediante varios factores: finalidad del uso, naturaleza de la obra, cantidad copiada y efecto sobre el mercado potencial. El juez valoró el funcionamiento concreto de los modelos, las salvaguardas frente a reproducciones y los argumentos aportados por estos demandantes. Otros tribunales, hechos o pruebas pueden producir resultados diferentes.

El acuerdo aprobado evita el juicio que debía examinar la adquisición pirata. La información de Associated Press sobre la aprobación cifra el fondo en 1.500 millones de dólares. Su objeto es compensar a titulares de libros incluidos en los conjuntos afectados y cerrar esas reclamaciones, no otorgar a Anthropic una licencia general para cualquier obra futura.

Para autores y editoriales, la magnitud del fondo introduce una señal clara: la procedencia de los datos tiene un precio jurídico. Aunque una empresa defienda que el uso final es transformador, obtener copias mediante canales ilícitos puede generar una responsabilidad separada. Eso incentiva la documentación de cadenas de custodia, la compra legítima de archivos y el desarrollo de licencias de entrenamiento.

Licencias, archivos y trazabilidad

Para las compañías de IA, el caso ofrece al mismo tiempo un argumento favorable sobre determinados entrenamientos y una advertencia sobre los atajos. Poseer o adquirir un ejemplar no resuelve automáticamente todos los derechos de reproducción, pero puede ser decisivo frente a la alternativa de descargar una copia pirata. El resultado también refuerza la importancia de evitar salidas que sustituyan o reproduzcan extensamente las obras originales. El recorrido continúa desde otro ángulo en Cuando un libro sale del mercado, pero no de la memoria.

El acuerdo podría influir en negociaciones privadas. Los catálogos bien identificados, con registros fiables de autoría y edición, tienen más capacidad para participar en mercados de licencia o presentar reclamaciones. Sin embargo, las obras descatalogadas, los titulares difíciles de localizar y las ediciones con metadatos deficientes siguen siendo un problema. La tecnología puede procesar millones de archivos; la gestión de derechos continúa dependiendo de datos bibliográficos precisos.

Europa no tiene el mismo marco

La administración de un fondo de esta escala también es una tarea bibliográfica. Determinar qué edición aparece en los conjuntos, quién controlaba los derechos en la fecha relevante y si una reclamación duplica otra exige cruzar identificadores, contratos y archivos. El acuerdo no convierte cada mención de un título en un pago automático: establece procedimientos para delimitar la clase y validar las obras afectadas.

Conviene además no importar de manera automática la conclusión a España o a la Unión Europea. El fair use es una doctrina estadounidense abierta y flexible. El derecho europeo trabaja con excepciones delimitadas, entre ellas la minería de textos y datos, y permite en ciertos casos que los titulares reserven usos. Desde agosto de 2025, los proveedores de modelos de propósito general también afrontan obligaciones europeas de política de copyright y transparencia.

El caso Anthropic deja por tanto una lección menos rotunda, pero más útil. El entrenamiento, la copia, la descarga y el almacenamiento no son un único acto jurídico. Analizarlos por separado evita titulares engañosos y muestra dónde se está formando el nuevo mercado: alrededor del resultado de una IA y en el origen demostrable de cada archivo que hizo posible su aprendizaje.