Cine

Los Goya 2026 separan el gran relato y la excelencia técnica

Los domingos ganó película, dirección y guion original, mientras Sirāt reunió seis premios técnicos en la 40.ª edición celebrada en Barcelona.

Equipo de cine entre un decorado familiar y un paisaje desértico
Imagen: Thukuk CC BY-SA 4.0

La 40.ª edición de los Premios Goya no tuvo una única película dominante. Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, obtuvo cinco estatuillas, entre ellas película, dirección y guion original. Sirāt, de Oliver Laxe, sumó seis premios concentrados en áreas técnicas y de producción. El reparto, anunciado en Barcelona la noche del 28 de febrero, permitió ver dos maneras distintas de construir el reconocimiento: una alrededor del relato y las interpretaciones; otra a través de la forma material de la experiencia cinematográfica.

Los domingos llegó con trece nominaciones y convirtió cinco en premio. Además de las tres categorías principales, Patricia López Arnaiz ganó como actriz protagonista y Nagore Aranburu como actriz de reparto. La relación oficial de la Academia de Cine sitúa esos resultados junto a un palmarés de treinta estatuillas, incluido el Goya de Honor a Gonzalo Suárez y el Goya Internacional a Susan Sarandon.

Escribir un conflicto sin resolverlo por el público

La película de Ruiz de Azúa parte del anuncio de una adolescente que quiere ingresar en un convento de clausura y del conflicto que esa decisión abre en su familia. El premio al guion original reconoce una arquitectura que sostiene posiciones difíciles sin convertirlas en simples consignas. Escribir el desacuerdo implica administrar información, silencios y cambios de alianza para que cada personaje conserve una lógica propia.

Dirección e interpretación completan ese trabajo. Una escena familiar depende de distancias, miradas y ritmos tanto como de las frases. Los premios a López Arnaiz y Aranburu muestran la importancia de las respuestas y tensiones que no siempre ocupan el centro del diálogo. El triunfo de película no es una suma matemática de categorías, pero el conjunto describe un consenso sobre la coherencia del relato.

Sirāt y el cine que se siente

Sirāt ganó música original para Kangding Ray, dirección de producción para Oriol Maymó, fotografía para Mauro Herce, montaje para Cristóbal Fernández, dirección de arte para Laia Ateca y sonido para Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas. Esas seis áreas construyen el espacio, la duración y la presión física de una travesía que combina paisaje, música electrónica y movimiento.

Llamarlas técnicas no significa que sean neutrales. La fotografía decide cómo el desierto domina o desorienta; el montaje transforma el recorrido en expectativa; el sonido hace convivir graves musicales, motores y ambiente; la dirección de arte introduce objetos y superficies que vuelven creíble el mundo. La música original no ilustra simplemente las imágenes, sino que participa en su pulso.

La dirección de producción es quizá la categoría menos comprendida desde fuera. Coordina recursos, tiempos y necesidades para hacer posible el plan de rodaje. En una película desarrollada en localizaciones exigentes, esa organización afecta de forma directa a lo que finalmente puede filmarse. El balance de la Academia definió los seis galardones de Sirāt como un bloque técnico, pero cada uno contiene decisiones creativas.

Un palmarés repartido

Sorda obtuvo tres premios: dirección novel para Eva Libertad, actriz revelación para Miriam Garlo y actor de reparto para Álvaro Cervantes. José Ramón Soroiz fue mejor actor protagonista por Maspalomas, y Antonio Fernández Gabarre, actor revelación por Ciudad sin sueño. La cena ganó guion adaptado y vestuario, mientras que otros títulos se distribuyeron animación, documental, canción, maquillaje y efectos. La perspectiva editorial se enlaza con Los Premios del Cine Europeo 2026 reparten el foco entre Sentimental Value y Sirāt.

La variedad evita identificar la salud de una cinematografía con una sola obra. También permite que documentales, cortometrajes y animación formen parte del mismo registro anual, aunque reciban menos tiempo de conversación pública. Tardes de soledad, de Albert Serra, fue el documental premiado; Decorado, de Alberto Vázquez, ganó en animación.

Al tratarse del cuadragésimo aniversario de los premios y de la Academia, la ceremonia miró además a la historia. El reconocimiento a Gonzalo Suárez conectó cine y literatura, dos campos que han atravesado su trayectoria como director, guionista y escritor. Susan Sarandon recibió el galardón internacional, una categoría orientada a tender puentes con carreras de alcance exterior.

Contar premios sin hacer una clasificación

Decir que Sirāt logró seis y Los domingos cinco puede sugerir una victoria numérica de la primera. Pero las categorías no tienen el mismo objeto y la Academia eligió a la segunda como mejor película. Las cifras sirven para detectar concentraciones, no para crear una tabla universal de calidad.

El palmarés de 2026 resulta interesante precisamente porque separa sus énfasis. Premió la escritura y la dirección de un drama íntimo, y a la vez reconoció la precisión sensorial de una obra construida en el límite del paisaje. Entre ambos bloques aparecen decenas de profesionales cuyos nombres son parte de la autoría compartida del cine. La edición aniversario dejó así una lección sencilla: una película se cuenta, pero también se organiza, se ilumina, se escucha y se monta.