Tecnología

El libro digital que se deja transformar

Un libro electrónico accesible no se limita a hablar en voz alta: conserva estructura, orden, alternativas y libertad para adaptar la presentación.

Persona ajusta un libro digital junto a auriculares y una línea braille.
Imagen: Mosman Library CC BY 2.0

Dos archivos pueden terminar en .epub y comportarse de manera opuesta. En uno, la letra crece, los capítulos aparecen en el índice y una voz sintética pronuncia con sentido. En el otro, cada página es una fotografía: parece un libro, pero no permite buscar, seleccionar ni cambiar el tamaño. La accesibilidad no está en la extensión del archivo; está en cómo se ha construido.

EPUB utiliza tecnologías de la web para reunir texto, estilos, imágenes y navegación en un contenedor. Esa base permite adaptar la lectura, pero no garantiza que se haya hecho bien. La recomendación EPUB Accessibility 1.1 del W3C aplica los principios de accesibilidad web a una publicación completa y añade requisitos propios, como la navegación por páginas o el orden general de lectura.

Accesible significa transformable

Una persona puede necesitar letra grande; otra, colores distintos; otra, escuchar mientras sigue el texto. También hay quien aumenta el interlineado para no perder la línea o quien navega por encabezados porque no puede recorrer visualmente cada página. Un buen libro digital conserva el contenido cuando cambia la forma.

Por eso el texto reajustable suele ser preferible para narrativa, ensayo y obras de lectura lineal. Al ampliar la fuente, las líneas vuelven a componerse dentro de la pantalla. El diseño fijo puede ser necesario en facsímiles, álbumes ilustrados o cómics donde la posición aporta significado, pero exige soluciones adicionales. La base de conocimiento de DAISY sobre maquetación fija advierte de problemas frecuentes: contenido que no admite zoom, lectura obligada mediante desplazamientos y páginas formadas solo por imágenes.

La estructura que no se ve también cuenta

Los títulos deben estar marcados como títulos, no ser párrafos grandes y en negrita. Las listas tienen que ser listas; las tablas, identificar sus encabezados; las citas, distinguirse sin depender únicamente de una sangría. Esa estructura permite que una aplicación genere un mapa y que un lector de pantalla anuncie qué tipo de elemento llega.

El índice de navegación debe incluir los capítulos principales y seguir el mismo orden que el contenido. Además, el «lomo» interno del EPUB determina la secuencia de los documentos. Un capítulo puede estar bien ordenado por dentro y, sin embargo, aparecer antes del prólogo si ese lomo está mal definido. La especificación del W3C insiste en evaluar el libro como conjunto, no como una suma de páginas aisladas.

Las notas merecen enlaces de ida y vuelta. Después de leer una nota al final del libro, la persona debe poder regresar al punto exacto de llamada. Las llamadas «1», «2» y «3» necesitan un contexto accesible que las identifique como notas, y el enlace de retorno no debería obligar a buscar de nuevo el párrafo.

Idioma, imágenes y significado

El idioma principal se declara en los metadatos y en los documentos. Si aparece un pasaje en otra lengua, se marca ese cambio. No es una manía catalográfica: las voces sintéticas usan esa información para escoger pronunciación. Una frase francesa dentro de un libro en español puede volverse incomprensible si el sistema intenta leerla con fonética castellana.

Las imágenes informativas necesitan una alternativa textual que cumpla su misma función. «Imagen» o «foto de la página 32» no ayuda. En una novela bastará quizá con «Plano de la casa con dos accesos al jardín»; en un manual, habrá que describir relaciones, pasos o datos. Las imágenes decorativas se marcan como tales para que la voz no interrumpa la lectura anunciando cada adorno.

Un gráfico complejo puede requerir una descripción breve junto a la imagen y otra detallada enlazada. Una historieta no se resuelve añadiendo el nombre de los personajes: importan el diálogo, la secuencia y los cambios visuales. La alternativa se escribe para el propósito editorial de esa imagen, no para inventariar cada píxel.

Metadatos para descubrir antes de comprar

La accesibilidad también consiste en saber qué ofrece el libro. Los metadatos pueden indicar si el texto es reajustable, si existe navegación, si las imágenes tienen descripciones o si la publicación ha sido evaluada. Sin esos datos, una persona compra a ciegas y solo descubre la barrera después. El recorrido continúa desde otro ángulo en Un EPUB accesible nace en el original, no en la auditoría final.

EPUB Accessibility 1.1 incluye requisitos de descubribilidad precisamente para trasladar esa información a catálogos y tiendas. Una declaración de conformidad seria debe identificar el estándar aplicado y, cuando corresponda, quién evaluó la obra y dónde está el informe. No conviene confundir una frase publicitaria como «formato accesible» con una evaluación verificable.

Cómo probar un EPUB sin laboratorio

Una revisión doméstica no sustituye una auditoría con personas usuarias de tecnologías de apoyo, pero detecta fallos importantes. Conviene abrir el archivo en dos aplicaciones distintas: una en ordenador y otra en móvil o lector. Después se puede recorrer esta secuencia:

  • Aumentar mucho el cuerpo y comprobar que no desaparecen frases ni obligan a desplazarse lateralmente.
  • Cambiar colores, márgenes e interlineado para confirmar que el contenido sigue completo.
  • Recorrer el índice y verificar que cada enlace llega al título correcto.
  • Buscar una palabra, seleccionar un párrafo y copiarlo; si la página es una imagen, estas funciones fallarán.
  • Activar la lectura en voz alta y escuchar títulos, listas, notas, cursivas con sentido semántico y cambios de idioma.
  • Desactivar las imágenes, cuando la aplicación lo permita, y comprobar si se conserva la información necesaria.
  • Navegar solo con teclado en un ordenador, sin depender del ratón.

También existe EPUBCheck para validar el cumplimiento técnico del formato, pero una validación sin errores no demuestra accesibilidad. Detecta archivos mal empaquetados, referencias rotas y usos no conformes; no puede decidir por sí sola si una descripción transmite lo esencial de una ilustración o si un título resulta útil.

Escuchar no es el único destino

Reducir la accesibilidad a texto convertido en voz deja fuera muchas necesidades. Algunas personas sordociegas leen mediante línea braille; otras conservan visión parcial y combinan ampliación con audio. Hay personas con dislexia que prefieren cambiar espacio y fuente, y lectores con fatiga que alternan modalidades. La publicación debe ofrecer una estructura robusta para que cada sistema presente el contenido a su manera.

El audio sincronizado puede añadir mucho valor. En un EPUB con superposición de medios, el texto se resalta al ritmo de una narración. Para que funcione bien, el orden debe ser completo, las unidades navegables y los elementos secundarios, como notas o números de página, deben poder saltarse cuando interrumpen.

Qué pedir a una biblioteca o editorial

Antes de adquirir una colección, se puede solicitar una muestra real, los metadatos de accesibilidad y el resultado de las pruebas en distintos sistemas de lectura. Pregunta si el archivo admite préstamo con las mismas funciones accesibles que la copia comercial: a veces la plataforma añade una barrera que el EPUB original no tenía.

Cuando se comunique un problema, describe la acción y el resultado: «al volver desde la nota 14 se abre el inicio del capítulo» es más útil que «las notas no funcionan». Indica aplicación, versión y dispositivo, sin asumir que el fallo pertenece solo al libro o solo al programa. La interoperabilidad es una conversación entre ambos.

Un libro digital accesible no tiene un aspecto único. Su cualidad principal es que acepta cambios sin perder sentido. Deja agrandar, escuchar, recorrer, buscar y volver. En lugar de exigir que cada cuerpo se adapte al libro, permite que el libro se adapte a cada lectura.